
Nos recibis como sin daros cuenta,
como si no formáramos parte de vuestra vida,
como si vuestro mundo fuera otro, diferente, otro
donde no hay sitio para nuestra histeria
o nuestra necesidad de órden, prisa
o nuestro terror a desaparecer
entre tantos rostros enjutos que nos recuérdan
que somos cada día un poco más débiles, más enclenques
que vosotros.
Sin prestarnos atención.
Nos recordais que vuestra vida tiene mucho más sentido.
Que nosotros no tenemos que luchar por nada.
Que nuestra existencia no es ninguna aventura por mucho que cojamos un avión rumbo a Tailandia.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home