Friday, January 05, 2007



Nos recibis como sin daros cuenta,

como si no formáramos parte de vuestra vida,

como si vuestro mundo fuera otro, diferente, otro

donde no hay sitio para nuestra histeria

o nuestra necesidad de órden, prisa

o nuestro terror a desaparecer

entre tantos rostros enjutos que nos recuérdan

que somos cada día un poco más débiles, más enclenques

que vosotros.

Sin prestarnos atención.

Nos recordais que vuestra vida tiene mucho más sentido.

Que nosotros no tenemos que luchar por nada.

Que nuestra existencia no es ninguna aventura por mucho que cojamos un avión rumbo a Tailandia.

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Thursday, January 04, 2007

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Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría (a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano
estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.

Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.

Eres.

Me basta).
Ángel González

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Tuesday, January 02, 2007

Gastronomía sexual -dedicado a los dos amantes con mejor yantar-

Por un momento he estado dudando acerca de si titular esta entrada 'gastrononomía sexual', 'alta cocina erótica', o 'canibalismo romántico'. Finalmente creo que gastronomía sexual se ajusta más al tema. Pues voy al grano.
Si tu pareja fuera un cochinillo y tu fueras un dominguero en Segovia ¿por donde empezarías?. Al igual que del cerdo se aprovechan hasta los andares, del amante no cabe dejar ni un centímetro de piel sin saborear. Yo personalmente prefiero empezar por los pies, primero el dedo gordo, haciendo hincapié -nunca mejor dicho- en las falanges, repasando el empeine con un suave lengüetazo, embadurnando bien el talón en una amorosa batalla contra las duricias hasta que no quede más juanete que el que se extiende tobillo arriba. Otros, sin embargo, prefieren trinchar su cochinillo por los lomos y adentrarse en el oscuro mundo de sabores que se adivina entre jamón y jamón, entre anca y anca, entre cacha y cacha. Un universo apto sólo para los más desinhibidos, o para aquellos que son amantes vocacionales y que gustan de los placeres de la carne sin ascos ni remilgos. Pues me parece fenomenal.
Mucho menos apetecible es el foi si nos recreamos en su origen, ¿o acaso no es peor comerse las entrañas de un pato reventado que peinar la zona cero del amante? Al fin y al cabo también en el sexo se puede tener un paladar gourmet...